
Si acabas de tener un bebé y la lactancia te está resultando más difícil de lo que imaginabas, no estás sola. Muchas personas reciben el mensaje de que “amamantar siempre duele al principio”, mientras que otras escuchan que “si duele, algo está mal”. La realidad suele encontrarse en un punto intermedio.
Durante los primeros días puede presentarse cierta sensibilidad mientras tú y tu bebé aprenden juntos. Sin embargo, el dolor intenso, persistente o que empeora con el tiempo merece atención y no debe normalizarse. El dolor y las lesiones en los pezones son causas frecuentes de interrupción temprana de la lactancia, por lo que una evaluación a tiempo puede ayudar a identificar el problema y ofrecer el tratamiento adecuado.¹²
¿Sabías que…? Aunque algunas personas experimentan sensibilidad durante las primeras tomas, el dolor persistente puede tener diferentes causas. Una evaluación completa debe considerar el agarre y la posición del bebé, la condición de los pezones y los senos, el uso del extractor y otros síntomas presentes.¹²
¿Es normal sentir molestias al comenzar?
Durante los primeros días es posible experimentar:
- Sensibilidad en los pezones.
- Molestia leve al comienzo de la toma.
- Sensación de tensión cuando el bebé se prende al pecho.
Esta molestia debería ser tolerable y mejorar rápidamente. No debería continuar durante toda la toma, aumentar con el paso de los días ni provocar heridas importantes. El dolor intenso, el sangrado, las grietas profundas o la necesidad de interrumpir las tomas por el dolor requieren evaluación. ACOG, el American College of Obstetricians and Gynecologists recomienda realizar un historial clínico y un examen enfocado para identificar la causa específica del dolor o de las lesiones en los pezones.²
¿Por qué puede doler la lactancia?
El dolor puede tener distintas causas y no significa automáticamente que debas dejar de amamantar. Entre las posibilidades se encuentran:
- Agarre superficial o posición poco efectiva.
- Compresión o traumatismo del pezón.
- Congestión mamaria.
- Lesiones causadas por el extractor de leche o por una copa de tamaño inadecuado.
- Dermatitis u otras condiciones de la piel.
- Infecciones bacterianas o virales.
- Vasoespasmo del pezón.
- Inflamación o mastitis.
- Alteraciones anatómicas u orales que dificultan una alimentación efectiva.
También es importante observar una toma completa, ya que la posición de la persona que amamanta, el movimiento de la mandíbula del bebé y la apariencia del pezón después de la toma pueden ofrecer información sobre la causa del dolor.¹
Molestia inicial o dolor que requiere evaluación
| Molestia inicial | Dolor que requiere evaluación |
|---|---|
| Es leve y tolerable. | Es intenso, punzante, quemante o difícil de soportar. |
| Mejora después de los primeros segundos de la toma. | Continúa durante toda la toma o aparece entre las tomas. |
| Disminuye conforme avanzan los días. | Persiste, empeora o reaparece constantemente. |
| No produce lesiones importantes. | Se acompaña de grietas, ampollas, sangrado o heridas. |
| El pezón conserva una apariencia similar después de la toma. | El pezón queda aplastado, deformado, pálido o cambia de color. |
| El bebé parece alimentarse eficazmente. | Existen dificultades para prenderse, mantenerse al pecho o transferir leche. |
Estas señales no permiten determinar por sí solas la causa del dolor, pero pueden indicar que es momento de solicitar una evaluación profesional.¹²
¿Qué puedes hacer si la lactancia duele?
Antes de asumir que el dolor es una parte inevitable del proceso, puedes revisar algunos aspectos:
- Busca una posición en la que tu cuerpo esté apoyado y cómodo.
- Espera a que el bebé abra ampliamente la boca antes de acercarlo al pecho.
- Observa si el bebé tiene dentro de la boca una porción amplia del pecho y no solamente el pezón.
- Si la toma duele, rompe suavemente la succión e intenta nuevamente.
- Revisa que las piezas del extractor tengan el tamaño apropiado y que la intensidad de succión sea cómoda.
- Evita aplicar productos, medicamentos o remedios caseros sin conocer la causa del dolor.
- Solicita apoyo si la molestia no mejora o si tienes dudas sobre la alimentación del bebé.
La lactancia es un proceso que se aprende. ACOG señala que puede tomar tiempo para que la persona que amamanta y el bebé desarrollen esta habilidad, y que existen diferentes fuentes de apoyo cuando surgen dificultades.³
Mitos y realidades
Mito: “La lactancia siempre duele.”
Realidad: Puede existir sensibilidad durante las primeras tomas, pero el dolor intenso o persistente no debe asumirse como una parte inevitable de la lactancia.
Mito: “Si duele, significa que no podré amamantar.”
Realidad: Muchas causas de dolor pueden identificarse y tratarse. El manejo dependerá del origen del problema y puede incluir ajustes en la posición, el agarre, el uso del extractor o el tratamiento de una condición médica.¹
Mito: “Hay que aguantar porque todas las madres pasan por lo mismo.”
Realidad: Soportar dolor puede retrasar la identificación del problema y contribuir a lesiones o a una interrupción de la lactancia antes de lo deseado. Buscar ayuda temprano es una forma de cuidar tu bienestar y la alimentación de tu bebé.²
¿Cuándo buscar ayuda?
Consulta con un profesional de salud o consultora de lactancia si:
- El dolor continúa durante toda la toma.
- La molestia persiste o empeora con el paso de los días.
- Presentas grietas, ampollas, sangrado o heridas.
- El pezón cambia de forma o color después de amamantar.
- El bebé tiene dificultad para prenderse o permanecer en el pecho.
- Tienes dudas sobre si el bebé está recibiendo suficiente leche.
- Sientes dolor al utilizar el extractor.
- Presentas un área roja, caliente, endurecida o muy dolorosa en el seno.
- Tienes fiebre, escalofríos o síntomas similares a los de la influenza.
El dolor persistente, las lesiones en el pezón y los síntomas compatibles con inflamación o mastitis deben evaluarse para determinar la causa y seleccionar el manejo apropiado.¹²
En resumen
La lactancia es una habilidad que aprenden tanto la madre como el bebé. Aunque los primeros días pueden traer desafíos, el dolor persistente no es algo que debas aceptar como parte normal del proceso. No tienes que esperar hasta que el dolor sea insoportable para solicitar apoyo. Con una evaluación individualizada, información basada en evidencia y el acompañamiento adecuado, muchas dificultades pueden identificarse y tratarse, haciendo que la lactancia sea más cómoda y sostenible para ti y tu bebé.
Referencias
- Berens, P., Eglash, A., Malloy, M., & Steube, A. M. (2016). ABM Clinical Protocol #26: Persistent Pain with Breastfeeding. Breastfeeding Medicine, 11(2), 46–53. Academy of Breastfeeding Medicine. (BFMED)
- American College of Obstetricians and Gynecologists. (2021). Breastfeeding Challenges. Committee Opinion No. 820. (ACOG)
- American College of Obstetricians and Gynecologists. Breastfeeding Your Baby. (ACOG)
- Meek, J. Y., Noble, L., & Section on Breastfeeding. (2022). Policy Statement: Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics, 150(1), e2022057988. (publications.aap.org)
Sobre la autora

Ambar Rivera es especialista en salud mental perinatal y reproductiva, con una maestría en Salud Materno-Infantil y actualmente cursa una maestría en Consejería Psicológica. Desde hace más de diez años acompaña a familias durante el embarazo, el nacimiento y el posparto, promoviendo una atención basada en evidencia, informada en trauma y centrada en la familia.