Salud Mental Perinatal

Embarazo de alto riesgo y salud mental: cómo afrontar el miedo y la incertidumbre

Primer plano del abdomen de una mujer embarazada mientras sostiene suavemente su vientre con ambas manos en un ambiente tranquilo e iluminado con luz natural, evocando la experiencia emocional del embarazo.

Recibir la noticia de que tu embarazo será considerado de alto riesgo puede cambiar por completo la manera en que imaginabas esta etapa. De repente, el embarazo puede llenarse de citas médicas, estudios, restricciones, términos difíciles de entender y preguntas que nadie parece poder responder con certeza. Incluso cuando todo está estable, puede resultar difícil relajarte o permitirte disfrutar porque sientes que algo podría cambiar en cualquier momento.

La evidencia muestra que atravesar un embarazo de alto riesgo puede relacionarse con menor bienestar emocional, más dificultades para afrontar la experiencia y un aumento en síntomas de ansiedad, depresión y estrés.¹ Esto no significa que todas las personas desarrollarán una condición de salud mental, pero sí confirma que el impacto psicológico de un embarazo de alto riesgo merece atención junto con el cuidado físico.¹

¿Sabías que…? Un embarazo puede requerir atención especializada sin que eso signifique que necesariamente ocurrirá algo malo.

La clasificación de “alto riesgo” indica que existen circunstancias que requieren mayor vigilancia, evaluaciones adicionales o atención por profesionales especializados. Sin embargo, escuchar esas palabras puede generar miedo, inseguridad y una profunda sensación de incertidumbre, incluso cuando las medidas tomadas son preventivas.² Las preocupaciones por la propia salud, el bienestar del bebé, los resultados de los estudios y lo que podría ocurrir durante el resto del embarazo son experiencias frecuentes entre las personas que atraviesan embarazos con complicaciones.¹²

¿Qué significa tener un embarazo de alto riesgo?

Un embarazo puede considerarse de alto riesgo cuando existe alguna condición o circunstancia que aumenta la posibilidad de complicaciones para la persona embarazada, el bebé o ambos.

Esto puede estar relacionado con:

  • Una condición médica existente antes del embarazo.
  • Complicaciones que aparecen durante la gestación.
  • Antecedentes de pérdidas gestacionales o complicaciones obstétricas.
  • Embarazos múltiples.
  • Problemas con el crecimiento o desarrollo del bebé.
  • Riesgo de parto prematuro.
  • Alteraciones en la placenta.
  • Presión arterial alta o preeclampsia.
  • Diabetes durante el embarazo.
  • La edad materna u otros factores individuales.

No todas las personas con un embarazo de alto riesgo vivirán la misma experiencia. Algunas necesitarán únicamente vigilancia adicional, mientras que otras podrían requerir medicamentos, cambios en sus actividades, hospitalización o intervenciones médicas.

Cuando el embarazo que imaginabas cambia

Muchas personas comienzan el embarazo imaginando ciertos momentos: compartir la noticia, preparar el espacio del bebé, asistir a clases prenatales o disfrutar los cambios de su cuerpo. Un diagnóstico inesperado puede generar una sensación de pérdida por el embarazo que esperabas vivir. Las investigaciones cualitativas sobre embarazos de alto riesgo describen experiencias de incertidumbre, miedo, disminución del control y necesidad de conservar la esperanza en medio de una situación impredecible.²

Puedes sentir tristeza porque:

  • Tus citas ahora producen más miedo que ilusión.
  • Necesitas limitar actividades que disfrutabas.
  • No puedes hacer los planes que habías imaginado.
  • Te preocupa que el parto ocurra antes de tiempo.
  • Tu atención está concentrada en resultados médicos.
  • Sientes que otras personas no comprenden la magnitud de lo que estás viviendo.

Este duelo puede existir incluso cuando tú y tu bebé se encuentran estables. No necesitas esperar a que ocurra una pérdida para reconocer que la experiencia emocional del embarazo cambió.

Emociones frecuentes durante un embarazo de alto riesgo

No existe una manera correcta de sentirte.

Es posible experimentar:

  • Miedo.
  • Ansiedad.
  • Tristeza.
  • Enojo.
  • Impotencia.
  • Culpa.
  • Frustración.
  • Hipervigilancia.
  • Dificultad para conectar emocionalmente con el embarazo.
  • Temor a sentir ilusión.
  • Sensación de aislamiento.
  • Pérdida de control.

Los embarazos de alto riesgo pueden asociarse con mayor malestar psicológico y con síntomas de ansiedad o depresión, especialmente cuando existe incertidumbre prolongada, hospitalización, complicaciones médicas o temor por la salud del bebé.¹ También puedes sentir esperanza, gratitud y alegría al mismo tiempo. Tener emociones contradictorias no significa que seas malagradecida ni que ames menos a tu bebé.

La espera entre una cita y otra

Una de las partes más difíciles puede ser esperar. Esperar los resultados de un estudio, una próxima ecografía (ultrasonido), alcanzar una nueva semana de gestación o saber si el tratamiento está funcionando puede generar una sensación de constante alerta.

Durante esos periodos, algunas personas:

  • Analizan cada sensación de su cuerpo.
  • Buscan información continuamente en internet.
  • Revisan repetidamente los resultados médicos.
  • Temen alejarse de un hospital.
  • Evitan comprar artículos para el bebé.
  • Sienten miedo de hablar sobre el futuro.
  • Necesitan tranquilidad constante de familiares o profesionales.
  • Tienen dificultad para dormir aunque estén físicamente cansadas.

La incertidumbre y la sensación de no poder anticipar lo que ocurrirá son temas frecuentes en las experiencias de personas con embarazos de alto riesgo.² Estas reacciones pueden ser comprensibles, pero cuando la preocupación ocupa gran parte del día o interfiere con tu funcionamiento, es importante buscar apoyo.

Estrés esperado vs. una posible condición de salud mental

Estrés emocional esperadoSeñales de que puedes necesitar apoyo adicional
La preocupación aumenta cerca de citas o estudios.La preocupación está presente casi todo el tiempo.
Puedes sentir alivio después de recibir información.La tranquilidad dura muy poco o no produce alivio.
Todavía puedes concentrarte en otras actividades.Resulta difícil pensar en algo que no sea el embarazo.
Puedes descansar en algunos momentos.La ansiedad interfiere constantemente con el sueño.
Conservas momentos de esperanza o disfrute.Sientes que ya no puedes disfrutar nada.
Puedes hablar de tus emociones.El miedo, la culpa o la vergüenza te llevan a aislarte.

Tener algunos de estos síntomas no establece por sí solo un diagnóstico. ACOG recomienda evaluar la presencia de depresión y ansiedad durante el cuidado prenatal y el periodo posparto mediante herramientas estandarizadas.⁴ Un profesional de salud mental puede ayudarte a comprender qué estás experimentando y determinar qué apoyo necesitas.

La culpa durante un embarazo de alto riesgo

La culpa es una reacción frecuente, pero dolorosa. Tal vez te preguntes si hiciste algo para provocar la complicación. Puedes repasar lo que comiste, los medicamentos que utilizaste, cuánto trabajaste, cuánto descansaste o alguna decisión que tomaste antes de conocer el diagnóstico.

También puedes sentir culpa por:

  • No estar disfrutando el embarazo.
  • Necesitar ayuda.
  • No poder cuidar a otros hijos de la misma manera.
  • Ausentarte del trabajo.
  • Sentir enojo con tu cuerpo.
  • Tener miedo de conectar con el bebé.
  • Compararte con personas que parecen tener embarazos sin complicaciones.

El malestar psicológico en embarazos de alto riesgo puede incluir sentimientos de culpa, pérdida de control, miedo e incertidumbre.¹² En muchas situaciones, las complicaciones del embarazo no son consecuencia de algo que la persona hizo o dejó de hacer. Pedirle a tu equipo médico que te explique qué se conoce sobre la causa de la complicación puede ayudarte a cuestionar pensamientos de culpa que no están basados en evidencia.

Mitos y realidades

Mito: “No debería preocuparme hasta que el médico diga que algo anda mal”.

Realidad: El impacto emocional puede comenzar desde el momento en que recibes el diagnóstico o te explican que necesitarás vigilancia adicional. La incertidumbre y el miedo pueden afectar el bienestar aun cuando la condición médica esté estable.¹²

Mito: “Debo mantenerme positiva por el bebé”.

Realidad: Sentir miedo, tristeza o enojo no significa que estés haciendo algo mal. Obligarte a parecer positiva puede hacer que ocultes emociones que necesitan atención y apoyo.

Mito: “Otras personas están viviendo situaciones peores, así que no tengo derecho a sentirme así”.

Realidad: El sufrimiento no necesita compararse para ser válido. Tu experiencia merece cuidado aunque otras personas enfrenten circunstancias diferentes.

Mito: “Cuando nazca el bebé todo volverá a la normalidad”.

Realidad: Algunas personas sienten alivio después del nacimiento, mientras que otras continúan procesando el miedo, el parto, una hospitalización o la experiencia de haber vivido un embarazo incierto. La evaluación de la salud mental también debe continuar durante el posparto.⁴

¿Cómo cuidar tu salud mental?

No puedes eliminar toda la incertidumbre, pero sí puedes desarrollar recursos para atravesarla con mayor apoyo.

Solicita información clara

Pide que tu equipo médico te explique:

  • Qué condición están vigilando.
  • Qué se conoce en este momento.
  • Qué todavía no puede determinarse.
  • Qué señales requieren atención inmediata.
  • A quién debes llamar si tienes preguntas.
  • Cuál es el próximo paso del plan.

También puedes tomar notas, solicitar instrucciones por escrito o llevar a una persona de confianza a las citas.

Limita las búsquedas que aumentan tu angustia

Buscar información puede brindar una sensación temporal de control, pero leer experiencias alarmantes o información que no corresponde a tu caso puede intensificar la ansiedad. Prioriza fuentes confiables y lleva tus dudas específicas al equipo que conoce tu historial.

Concéntrate en el próximo paso

Pensar en todo lo que podría ocurrir durante el resto del embarazo puede resultar abrumador.

En algunos momentos puede ser más manejable concentrarte en:

  • La cita de esta semana.
  • El estudio que ya está programado.
  • Las instrucciones que tienes para hoy.
  • La próxima semana de gestación.
  • Aquello que sí puedes controlar en este momento.

Mantén una red de apoyo

Considera identificar personas que puedan ayudarte de maneras concretas:

  • Acompañarte a las citas.
  • Cuidar a otros hijos.
  • Preparar alimentos.
  • Escucharte sin intentar corregir tus emociones.
  • Ayudarte con responsabilidades domésticas.
  • Mantener informados a familiares para que no tengas que repetir lo mismo muchas veces.

El apoyo social y las estrategias de afrontamiento pueden influir en el bienestar emocional durante un embarazo de alto riesgo.¹

Considera apoyo profesional

La psicoterapia puede ofrecer un espacio para procesar el miedo, la pérdida de control, la culpa y la incertidumbre. El tratamiento de las condiciones de salud mental durante el embarazo puede incluir psicoterapia y, cuando esté clínicamente indicado, medicamentos. Las decisiones deben individualizarse considerando la gravedad de los síntomas, los beneficios del tratamiento, los posibles riesgos y las preferencias de cada persona.³ Nunca comiences, suspendas o cambies un medicamento durante el embarazo sin consultar con los profesionales que supervisan tu atención.

¿Cuándo deberías buscar ayuda?

Considera hablar con un profesional si:

  • La preocupación ocupa gran parte de tu día.
  • Tienes ataques de pánico.
  • No puedes dormir debido al miedo.
  • Evitas citas o procedimientos por ansiedad.
  • Revisas constantemente tus síntomas o resultados.
  • Te sientes desesperanzada.
  • Has perdido interés en actividades que antes disfrutabas.
  • Te cuesta realizar tus actividades cotidianas.
  • Sientes que no puedes conectar con tu embarazo.
  • Utilizas alcohol u otras sustancias para sobrellevar lo que sientes.
  • Tienes pensamientos de hacerte daño o de que tu familia estaría mejor sin ti.

ACOG recomienda realizar evaluaciones de depresión y ansiedad al inicio del cuidado prenatal, más adelante durante el embarazo y durante las visitas posparto.⁴ No es necesario esperar a que los síntomas sean intensos para pedir una evaluación.

En resumen

Un embarazo de alto riesgo puede afectar mucho más que la salud física. La incertidumbre, las citas frecuentes, los cambios en los planes y el temor por tu salud o la de tu bebé pueden provocar ansiedad, tristeza, culpa y una sensación constante de alerta.¹² Estas emociones no significan que seas débil ni que no agradezcas tu embarazo. Significan que estás atravesando una experiencia compleja que merece atención, información clara y apoyo. Cuidar tu salud mental también forma parte del cuidado prenatal.³⁴

Referencias

1. Williamson, S. P., et al. (2023). Coping, wellbeing, and psychopathology during high-risk pregnancy: A systematic review.

2. Antunes, M., et al. (2022). Hope aspects of women’s experience after confirmation of a high-risk pregnancy: A systematic review.

3. American College of Obstetricians and Gynecologists. (2023). Treatment and Management of Mental Health Conditions During Pregnancy and Postpartum. Clinical Practice Guideline No. 5.

4. American College of Obstetricians and Gynecologists. (2023). Screening and Diagnosis of Mental Health Conditions During Pregnancy and Postpartum. Clinical Practice Guideline No. 4.

Si necesitas apoyo

Si estás atravesando un momento difícil durante el embarazo o el posparto, recuerda que no tienes que enfrentarlo sola. Si te encuentras en Estados Unidos o Puerto Rico, puedes comunicarte con la National Maternal Mental Health Hotline:

📞 1-833-TLC-MAMA (1-833-852-6262)

  • Disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
  • Gratuita y confidencial.
  • Atención en español y en más de 60 idiomas.

Si tienes pensamientos de hacerte daño a ti misma o sientes que tú o tu bebé están en peligro inmediato, llama al 911 o acude al servicio de emergencias más cercano.

Aviso importante: La información presentada en este artículo tiene fines educativos y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento por parte de un profesional de la salud. Si experimentas síntomas de ansiedad, depresión u otros cambios significativos en tu salud mental durante el embarazo o el posparto, consulta con un profesional capacitado. Si estás en una situación de emergencia o tienes pensamientos de hacerte daño a ti o a tu bebé, llama al 911 o acude al servicio de emergencias más cercano.

Sobre la autora

Retrato profesional de Ambar Rivera, especialista en salud mental perinatal y reproductiva y autora de Holistic Birth Partner.

Ambar Rivera es especialista en salud mental perinatal y reproductiva, con una maestría en Salud Materno-Infantil y actualmente cursa una maestría en Consejería Psicológica. Desde hace más de diez años acompaña a familias durante el embarazo, el nacimiento y el posparto, promoviendo una atención basada en evidencia, informada en trauma y centrada en la familia.

Leave a comment